miércoles, 4 de julio de 2012

Carta de amor en el último momento


Carta de amor en el último momento
Como me hubiese gustado no vivir para contarlo
y sin embargo frente a esta última consecuencia tengo que decirlo.
En vano la negación y las horas de aislamiento, en vano no querer que la luz le diera a esta sensación profunda, a este oscuro estado de las cosas.
Verte por última vez, ahí entre tantos, lejano, sin que tu voz o tus ojos me tocaran. Ese último encuentro sonó hueco, cayó lento y oscuro como una piedra pequeña tirada a un pozo profundo.
Y sí, estabas ahí te veía, incluso hubiera podido tocarte, acariciarte lento con una frase suave o con un suspiro de amor arrebatado; pero todo hubiera caído lento y  oscuro.
No había nada que hacer entonces, ni las lágrimas, ni los reproches darían sentido a ese momento.
Y me encontré, de pronto, atada de pies y manos, de razón y de alma, sin sonido que cortara el aire denso, sin imágenes para mis ojos y cayendo lento, pero ahora ni la oscuridad podría albergar tanto sin sentido.
Te amé, tanto como morí, de pie, ahí junto contigo.
Te escribo ahora porque no podría dejar de hacerlo, porque habría de poner un punto final antes de salir corriendo sin nada puesto, sin equipaje en la mano, sin razón y sin sentido…
Sólo unas últimas líneas de un amor sublimado, que aunque siga existiendo ya no conseguiré asir de nuevo.
Las últimas líneas sin esperar respuesta, sabiendo que  ya ni siquiera podrás leerlas.
Ahora sí, punto final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario