viernes, 27 de julio de 2012

poe+


Espejismo
Un tanto por espejo
otro por ilusión,
por ese juego febril
que termina siempre por desaparecer.

Cuenta las horas no reflejadas
aquellas no escritas,
o robadas
y que quizá no deseen ser encontradas.

Pierde tu mirada
en aquellos recuerdos que no responden a la invocación;
en  esos días que viniendo de tan lejos
han difuminado sus contornos .

Como verse a sí mismo en el paso del río,
en esa agua que no termina por darnos una imagen asible.
La misma que deseamos coger con los cinco dedos
sin que escurra y sólo quede la sensación  del  encuentro y  de la perdida.

Un sueño
que de tanto contarlo se confunde con una realidad casi palpable.
Por eso has dejado de estar en las palabras
y vienes sólo  cuando dejo que el dulce veneno que enamoro a Narciso
toque mis labios, recorra suave mi cabello y me envuelva cálidamente.

domingo, 22 de julio de 2012

Sigue lloviendo...


Llueve,
las calles se mojan sin ti.
La lluvia toca tiempos ya vividos,
empapados recuerdos de lluvia sin ti…
La lluvia moja los labios,
humedos besos perdidos sin ti…
 La lluvia sabe a café,
huele a tierra humeda nocturna sin ti…

De entre el calor alborotado por la lluvia que termina
surge el  humedo deseo  de tenerte…
regresas en los vapores de la noche,
en las horas que pasan en pos del rocío de madrugada.

Llueve
y  te recuerdo…
que  las gotas caen despacio ,
que  la luna abandona  los senderos de agua corriente,
que el cielo se nubla y escapan las estrellas.

Llueve lento, oscuro y silencioso
como la muerte que se espera,
como  tus ojos aún en mi…

jueves, 19 de julio de 2012

Tomado de las últimas lluvias


Vasos de agua
A veces  a medio llenar y otras hasta los bordes, los días vierten las semanas de los meses gota a gota, al tiempo que el líquido se evapora y condensa los húmedos instantes en nubes que como a palabras se las lleva el viento…

miércoles, 4 de julio de 2012

Carta de amor en el último momento


Carta de amor en el último momento
Como me hubiese gustado no vivir para contarlo
y sin embargo frente a esta última consecuencia tengo que decirlo.
En vano la negación y las horas de aislamiento, en vano no querer que la luz le diera a esta sensación profunda, a este oscuro estado de las cosas.
Verte por última vez, ahí entre tantos, lejano, sin que tu voz o tus ojos me tocaran. Ese último encuentro sonó hueco, cayó lento y oscuro como una piedra pequeña tirada a un pozo profundo.
Y sí, estabas ahí te veía, incluso hubiera podido tocarte, acariciarte lento con una frase suave o con un suspiro de amor arrebatado; pero todo hubiera caído lento y  oscuro.
No había nada que hacer entonces, ni las lágrimas, ni los reproches darían sentido a ese momento.
Y me encontré, de pronto, atada de pies y manos, de razón y de alma, sin sonido que cortara el aire denso, sin imágenes para mis ojos y cayendo lento, pero ahora ni la oscuridad podría albergar tanto sin sentido.
Te amé, tanto como morí, de pie, ahí junto contigo.
Te escribo ahora porque no podría dejar de hacerlo, porque habría de poner un punto final antes de salir corriendo sin nada puesto, sin equipaje en la mano, sin razón y sin sentido…
Sólo unas últimas líneas de un amor sublimado, que aunque siga existiendo ya no conseguiré asir de nuevo.
Las últimas líneas sin esperar respuesta, sabiendo que  ya ni siquiera podrás leerlas.
Ahora sí, punto final.